El 2017 sin duda fue un año de mucho aprendizaje, cambios, nuevos amigos, decepciones, alegrías, vulnerabilidad y fortalezas. De hecho fue mi año número dos de vivir en la CDMX así que amerita que haga una reflexión de lo que para mi representó este ciclo.

Algo que viví este año y me dejó marcada fue el sismo del 19 de septiembre, en verdad que fue una experiencia muy dura que viví alejada de mi familia y fui un mar de emociones. Recuerdo ver uno de los edificios caídos y llorar de la impotencia y de pensar que pude haber estado ahí. La zona donde vivo fue de las más afectadas, así que me siento muy muy afortunada por estar sana y salva. De esta experiencia me quedó con toda la buena energía de las personas queriendo ayudar y la solidaridad de muchos por los afectados en esta situación.

Este año tuve muchos cambios tanto personales como profesionales. De estos aprendí que debemos priorizar en base a la etapa que estemos viviendo, en este caso estoy viviendo una etapa de autodescubrimiento, lo cual me llevó a tomar desiciones difíciles para empezar un nuevo camino hacia la liberación personal.

Agradezco que este año pude viajar mucho, pude venir varias veces a mi ciudad Tijuana, visité a una de mis mejores amigas en Monterrey, a mi hermana en Guadalajara, Querétaro por una noche loca de amigos y recorrer la mágica Chiapas con una de mis mejores amigas. Para este 2018 quiero explorar mis raíces e ir a recorrer parte de Colombia y claro también seguir aventurándome en México.

Conocí gente maravillosa, talentosa y sobre todo que se han convertido en personas importantes en mi vida. Festejé por primera vez mi cumpleaños con las personas que he conocido en estos casi dos años en CDMX y me di cuenta cuan afortunada soy de conocerlos y ser querida por estas amistades.

También tuve experiencias en las cuales al principio me parecieron errores pero luego me di cuenta lo que había aprendido de ellas y que de alguna manera eran parte de mi camino. Personalmente pude experimentar muchos sentimientos de felicidad y tristeza (algo bipolar) pero también logré entender que soy responsable de mis actos y la consecuencias que ellos conllevan.

Por otro lado profesionalmente creo que fue el año en el que más he aprendido cosas nuevas y que voy atando cabos de muchos procesos que ahora ya hago con mucha naturalidad. Me encantan las relaciones públicas y poder conectar con la gente, generar valor con lo que hago y poder colaborar con proyectos en el área de la tecnología, encontré en este mundo mi pasión.


Algo que me quedó de mucha importancia en este año y que podría resumir como las cosas más importantes que quisiera impulsar a donde vaya profesionalmente es la CULTURA en una startup. Sin duda pasé por lugares que la misión que tenían estaba súper chingona y me apasionaba mucho contribuir en lograrla, pero todo se veía opacado por su cultura organizacional. Tuve momentos hasta de depresión y mucha frustración al ver como se carecía de visión de hacer crecer a sus colaboradores y sentido común en muchas de las decisiones, lo cual me llevaba a querer aportar para solucionar el problema, pero la mayor parte del tiempo no se tomaba como algo importante y se dejaba en un segundo plano. Quiero ahondar en este tema porque creo que es vital para cualquier organización y como dicen: “You don’t build a business, you build people and then people build business” entonces tendrá su propios post este tema y mi experiencia al respecto 😉

En fin creo que puedo resumir mi año en una palabra: AWAKE.

¡Gracias a todos los que siempre me han apoyado y me han impulsado a ser mejor persona! ¡Que se prepare el 2018 porque será WILD!

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